El pasado sábado, los aledaños del Sánchez Pizjuán (Sevilla) se convirtieron en un campo de batalla entre seguidores del Sevilla y del Atlético de Madrid. Espeluznantes son las imagenes del seguidor del Atlético con toda la cara ensangrentada. No es la primera vez y lamentablemente no será la última vez que aficionados de diferentes equipos se enzarzan en peleas, aunque no por ello el tema deja de ser menos grave.

La violencia en el fútbol español es un tema muy grave, y de una vez por todas la federación y los clubes deberían poner cartas en el asunto para evitar que escenas como las del pasado sábado se repitan. También jugadores y entrenadores son en parte responsables ya que con sus polémicas declaraciones no hacen más que estimular la violencia.

¿A qué esperan federación y clubes a actuar?, ¿a que ocurra una tragedia?

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