Esta es la frase favorita de los entrenadores justo antes de despotricar contra el árbitro.
A mi la verdad es que me parece bastante triste, o hablas del árbitro o no hablas del árbitro, pero lo soltar la frasecita de cara a la galería y después lanzarse a la yugular me parece bastante triste. Es como echar la piedra y esconcer la mano.
El último en apuntarse al carro ha sido Guardiola. Está claro que el árbitro se equivocó en contra del Barça, y gravemente, pero, ¿cuántas veces se han equivocado a favor del Barça? No he oído nunca a Guardiola quejarse cuando el Barça es el equipo beneficiado.
Los equipos grandes, y en particular el Barcelona y el Madrid son los más beneficiados por los errores arbitrales. Si no recuerdo mal, fue Guardiola el que criticó hace apenas unos meses a Schuster por quejarse de los árbitros. ¿Qué ha cambiado desde entonces?
Guardiola perdió una oportunidad de oro para ser elegante, máxime cuando su equipo consiguió los tres puntos, que al fin y al cabo es lo que importa.
La verdad es que Guardiola me decepcionó bastante, ya que no me lo esperaba de él.
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